Aunque las esculturas monumentales de Hajime Sorayama han capturado la atención del público masivo recientemente gracias a su colaboración con The Weeknd en su gira After Hours Til Dawn, iniciada en 2022, el artista lleva años redefiniendo la estética del futurismo y colaborando con casas de moda de lujo como Dior. Su arte no se limita a estas piezas monumentales. Existe otra faceta menos conocida pero igual de bella y original: sus pinturas e ilustraciones hiperrealistas.
Hajime Sorayama nació en Ehime, Japón, en 1947. La inspiración detrás de su obra es una mezcla entre la anatomía humana, el pin-up clásico de los años cincuenta y la precisión de la ingeniería mecánica. Los temas principales de su producción giran en torno a la "belleza ideal", donde figuras femeninas, animales y objetos inanimados son reconstruidos bajo una armadura de cromo líquido. En su libro de ilustraciones Sexy Robot (1983) declaró: "Mi trabajo es una búsqueda de la perfección técnica y la belleza estética absoluta".
Sus pinturas suelen estar hechas con aerógrafo, herramienta que le permite alcanzar gradaciones de color sutiles que vuelven impecable la transición entre el metal y la piel. Sus lienzos recuerdan a las ilustraciones publicitarias de mediados del siglo XX, pero con un enfoque más erótico, de ciencia ficción y futurista.
En su serie de ilustraciones Gynoids, Sorayama crea robots con rasgos femeninos donde las texturas metálicas simulan la elasticidad de los tejidos biológicos y las articulaciones mecánicas se presentan casi anatómicas. Así, el artista le otorga calidez a materiales que por definición son fríos. Sus robots no son máquinas rígidas sino entidades flexibles y sensuales, figuras que fusionan dos mundos aparentemente opuestos: el deseo humano y la frialdad de la inteligencia artificial.
Kim Jones, director artístico de Dior Men, señaló lo siguiente sobre su colaboración para la colección Pre-Fall 2019 presentada en Tokio: "Sorayama es un futurista que entiende el cuerpo de una manera que nadie más logra; su trabajo es increíblemente moderno pero tiene un alma que viene de la tradición del dibujo clásico". A través del hiperrealismo fantástico, Sorayama representa una versión pulida, perfecta y brillante de la realidad. En su pintura la frontera entre lo orgánico y lo tecnológico desaparece por completo.