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El primer día de escuela de Ruby Bridges, inmortalizado por Norman Rockwell

En 1960, Ruby Bridges se convirtió en la primera niña afroamericana en asistir a una escuela primaria antes reservada para estudiantes blancos, enfrentando amenazas y hostilidad en plena segregación racial. En 1964, Norman Rockwell inmortalizó ese momento en The Problem We All Live With, una de las imágenes más emblemáticas de la lucha por los derechos civiles. La obra sigue siendo un poderoso símbolo de valentía, igualdad y justicia racial.

 


Por Constanza Martínez Achim

A principios de la década de los sesenta, las leyes segregacionistas Jim Crow seguían vigentes en Estados Unidos. Esto significaba que las personas de color no tenían los mismos derechos que las blancas. No podían nadar en las mismas albercas, tomar agua de los mismos bebederos ni sentarse en la parte delantera de los autobuses. Rosa Parks desafió notoriamente esta ley en 1955 y fue arrestada.

Sin embargo, mientras esto ocurría, también existía una ola de activistas y leyes que buscaban cambiar esta realidad.

En 1954 ya existía un fallo llamado Brown v. Board of Education que había determinado que las escuelas racialmente segregadas eran inconstitucionales. Sin embargo, no fue sino hasta 1964 cuando el presidente Lyndon B. Johnson firmó la Ley de Derechos Civiles, que prohibió la discriminación basada en raza, color, religión, sexo u origen nacional.

El 14 de noviembre de 1960, Ruby Bridges, de 6 años, se convirtió en la primera niña afroamericana en ingresar a la escuela primaria William Frantz Elementary School, que hasta entonces era exclusiva para estudiantes blancos. Fue acompañada por agentes federales y recibida con insultos por la multitud enfurecida congregada afuera. Su madre argumentaba que esto no solo era un gran paso para Ruby, sino para todos los niños de color en Estados Unidos. A lo largo de su primer año escolar, una mujer amenazaba cada mañana con envenenarla. Los agentes federales le prohibieron a Ruby comer alimentos de la escuela. Las amenazas eran tan serias que también tenía prohibido participar en el recreo.

En 1964, el pintor neoyorquino Norman Rockwell (1894–1978) inmortalizó la escena de ese primer día de clases en una obra titulada The Problem We All Live With (traducida al español como «El problema con el que todos vivimos»). El año anterior, Rockwell había terminado su contrato con el Saturday Evening Post, frustrado por los límites que la revista le imponía para expresar sus ideas políticas. La obra fue publicada como doble página central en la edición del 14 de enero de 1964 de la revista Look.

La pintura, realizada al óleo sobre tela, muestra a Ruby Bridges caminando hacia la escuela acompañada de cuatro agentes federales cuyos cuerpos aparecen encuadrados solo desde los hombros hacia abajo, de modo que Ruby es la única figura completamente visible en la obra. En la pared detrás de ella aparecen escritos un insulto racial y las siglas «KKK»; también hay un jitomate estrellado contra la pared, lanzado por los manifestantes. Bridges nunca conoció a Rockwell; sin embargo, ya adulta expresó su admiración hacia el pintor: «Era un hombre que había pasado décadas pintando imágenes de la vida familiar y que de pronto decidió pronunciarse sobre la injusticia racial, con el valor de hacer una declaración poderosa a través de su arte».

Años después de la muerte de Rockwell, durante el juicio de O. J. Simpson en 1995 por el asesinato de su exesposa, el abogado defensor Johnnie Cochran colocó una copia de la obra para decorar la casa de Simpson antes de que el jurado la visitara, con el fin de evocar simpatía en un jurado compuesto mayoritariamente por personas de color.

Más tarde, por sugerencia de la propia Ruby Bridges, el presidente Barack Obama mandó instalar el cuadro original en un pasillo situado fuera del Despacho Oval de la Casa Blanca, donde permaneció de julio a octubre de 2011.

Hoy en día, el legado de la obra sigue tan vivo como siempre.