Solemos pensar que un libro es algo muy obvio. Un relato impreso en páginas de papel, guardadas entre su portada y su contraportada. Sin embargo, antes de la existencia de este objeto tal como lo conocemos, las historias ya se contaban de distintas maneras y existían en diversos formatos.
La artista, editora y gestora cultural Yani Pecanins (Ciudad de México, 1957–2019) lo sabía bien. Venía de una familia de exiliados catalanes y entendía que una de las cosas más difíciles al momento de migrar es escoger qué llevarse consigo. No siempre por el valor monetario, sino por el valor sentimental que cargan los objetos. Sus marcas de uso y sus texturas hablan de una época, de una persona, de los espacios en los que han vivido. En su libro The Hare with Amber Eyes [La liebre de ojos de ámbar], el ceramista y heredero de una gran colección de netsuke Edmund de Waal escribe: “Quiero saber qué relación hay entre el objeto de madera que ahora hago rodar entre los dedos —duro, delicado y japonés— y los sitios en donde ha estado... Quiero saber en qué manos ha estado y qué sintieron y pensaron de él, si es que pensaron algo. Quiero saber qué ha presenciado." y “Todo en los relatos se reduce al paso de los objetos de mano en mano. Te doy esto porque te quiero. O porque a mí me lo dieron. Porque lo compré en un lugar especial. Porque tú lo vas a cuidar. Porque te va a complicar la vida. Porque le dará envidia a otro. En los legados no hay historias fáciles."
Entre su obra como artista plástica, Yani creaba libro-objetos, un término que surgió en el contexto del arte conceptual de los años sesenta —académicos ubican el origen del libro-objeto en el contexto de la posmodernidad, gracias a movimientos como Fluxus.
Yani recopilaba objetos cotidianos, muchas veces asociados a lo femenino —peines, abanicos, zapatos, pañuelos— y los reunía en cajas, los metía en frascos, los intervenía con texto.. En 2016 armó su Autorretrato a través de objetos, algunos intervenidos con texto, en el que cada pieza contaba una parte de ella misma.
Al concebir los objetos como libros, la obra de Yani invita a leer de una manera más íntima y fragmentada. Le da importancia a lo pequeño, lo cotidiano, lo femenino, y nos demuestra que el valor de las cosas no depende de su monumentalidad ni de su precio.