Rini Templeton nació en la ciudad de Búfalo en 1935. Estadounidense de nacimiento y Mexicana por elección, la artista gráfica dedicó su vida a ilustrar diversos movimientos sociales en América Latina. Participó en la Revolución cubana, el movimiento chicano en Estados Unidos, en el apoyo contra el golpe chileno de 1973, en la Revolución sandinista y en la solidaridad popular tras el sismo de 1985 en México.
Formada en escultura por la Universidad de Chicago y y grabado por parte de la Esmeralda en México, Templeton se sumó al Taller de Gráfica Popular. Fundado en México en 1937 por los artistas Leopoldo Méndez, Pablo O'Higgins, y Luis Arenal Bastar. El colectivo utilizaba el arte para fomentar sus causas sociales.
Rini, que había vivido en Cuba de 1961 a 1964, donde trabajó en la Campaña de Alfabetización, entendía que la mejor forma de llegar a la mayor cantidad de personas posibles era utilizando una forma de comunicación que no necesitara texto para ser entendida. En México, esta simbología tiene raíces profundas: Desde los grabados de José Guadalupe Posada, la caricatura política de los siglos XIX y XX y los iconos del metro de la Ciudad de México diseñados en los años sesenta para que cualquiera pudiera reconocer una estación sin importar el nivel de lectura.

Así, a través de un trazo grueso y minimalista, generalmente en tinta negra sobre papel, la artista dibujaba a personas con el puño en alto, campesinos manifestando, mujeres trabajando.. Su talento artístico, en su aparente sencillez no siempre es apercibido. Sin embargo, existe una gran virtud artística en la capacidad que tenía de traducir ideas complejas en signos visuales simples.
Después, utilizando su fotocopiadora Xerox, Templeton multiplicaba sus imágenes para que pudieran circular en pancartas y panfletos. No firmaba su trabajo, por lo que su nombre fue poco conocido. Lo importante para ella no era tanto el reconocimiento sino que su obra perteneciera a la comunidad y pueda pasar de mano en mano, de protesta en protesta, de calle en calle.. Incluso, la propia artista escribió un instructivo titulado “El folleto de folletos”, diseñado para que otros puedan crear impresos efectivos. En él, describe su proceso creativo en siete pasos. Tal vez, el paso más esencial siendo en el que habla de la importancia del dibujo simple, o en sus palabras: “se trata de representar a la gente y las cosas con símbolos que tienen solo los rasgos más importantes, sin detalles […]”.

Hoy en día, me pregunto inevitablemente por la vigencia de la obra de Rini Templeton. Muchos de los temas que tocaba —la pobreza, la desigualdad, la corrupción— lamentablemente siguen vigentes. Tal vez la artista estaría acompañando a las madres buscadoras, denunciando las carencias en el sector médico o acompañando a las comunidades indígenas que bloquean carreteras para proteger su territorio.