En 2006, Michael Govan asumió la dirección del LACMA con la ambición de transformar el museo de manera radical. Colaboró con el arquitecto suizo Peter Zumthor, ganador del Premio Pritzker. Entre sus obras más célebres destacan las termas en los Alpes suizos y la capilla de Bruder Klaus en Alemania, una estructura cónica en la que el arquitecto pidió a granjeros locales quemar los troncos de madera que sirvieron de molde para el concreto. Zumthor nunca había diseñado en Estados Unidos ni algo de una escala tan masiva como la de las Galerías David Geffen, nombradas en honor al cofundador de DreamWorks, cuya aportación de 150 millones de dólares se convirtió en la donación individual más importante en la historia de la institución.
La construcción requirió la demolición de los cuatro edificios que integraban el núcleo original diseñado por William Pereira en los años sesenta: Ahmanson, Art of the Americas, Bing Center y Hammer. El único edificio anterior que sobrevivió fue el pabellón de Bruce Goff para la colección japonesa. El costo total de la obra alcanzó los 724 millones de dólares, una cifra cubierta mediante una combinación de fondos del condado y aportaciones privadas.
El nuevo museo es horizontal y ondulado, elevado sobre siete pilares de concreto que le permiten cruzar por encima de Wilshire Boulevard. A diferencia de la mayoría de los museos que respetan jerarquías cronológicas o nacionales, las Galerías David Geffen reúnen esculturas griegas antiguas, batiks indonesios, pinturas de los grandes maestros y automóviles del siglo XX bajo un mismo techo.
El proyecto tardó veinte años en completarse. La ingeniería fue extraordinariamente compleja. Construir sobre un pantano de alquitrán en una zona sísmica no es sencillo. El edificio tenía que verse sólido y permanente pero al mismo tiempo estar diseñado para deslizarse hasta metro y medio en cualquier dirección sobre aisladores sísmicos en caso de terremoto. Para lograrlo se usaron 15 000 toneladas de refuerzo de acero, el doble del metal que hay en la Torre Eiffel entera, y 65 000 metros cúbicos de concreto, casi el doble del que se utilizó en el Viaducto de la Sexta Calle de Los Ángeles.
Esto generó críticas sobre su impacto ambiental, incluyendo señalamientos en The Guardian acerca del uso excesivo de concreto por metro cuadrado. Zumthor defendió la longevidad de su obra en una entrevista para Los Angeles Times: “el horizonte de que el concreto usa demasiado carbono es un horizonte muy pequeño, pues este edificio seguirá ahí cuando la gente esté hablando de otras cosas”. En el interior, la experiencia varía desde galerías íntimas dedicadas a un solo objeto, como una túnica de la dinastía Qing, hasta salas amplias que albergan obras maestras de la pintura clásica de artistas como Rembrandt, Tiziano y Canaletto. En los pasillos, la luz natural y las vistas de la ciudad se filtran a través de las cortinas de cromo diseñadas por la artista textil Reiko Sudo.
Finalmente, tras dos décadas de planeación, las Galerías David Geffen abrieron sus puertas al público el 19 de abril de 2026.