Dada la proximidad del mundial de fútbol, se abre un momento oportuno para volver sobre la obra de Ángel Zárraga, un artista que, aunque menos conocido que algunos de sus contemporáneos, es igual de valioso dentro del panorama del arte moderno mexicano.
Zárraga nació en 1886 en Durango y se mudó a Europa desde muy joven. Ahí desarrolló gran parte de su carrera, especialmente en Francia y España, donde entró en contacto con las vanguardias del siglo XX. Su producción abarca sobre todo retratos, bodegones y temas religiosos —como sus murales de inspiración cristiana. Su interés por la figura humana es constante y recorre la mayoría de su obra. En cuanto al color, su pintura se distingue por una paleta que, aunque rica y variada, tiende hacia tonos apagados y orgánicos que aportan equilibrio y sobriedad a sus composiciones. Su trabajo transitó entre el simbolismo y el cubismo.
Una de las facetas más singulares de la obra de Zárraga son sus retratos de futbolistas. En estos cuadros, el deporte le permitió explorar el cuerpo humano desde una perspectiva novedosa. Para entonces, el fútbol ya se había consolidado en Europa como un fenómeno popular. Introducido formalmente en la segunda mitad del siglo XIX en Reino Unido, el deporte se expandió rápidamente por el continente. Al igual que Edgar Degas encontró en las bailarinas un medio para estudiar el movimiento, Zárraga recurrió a los futbolistas como una forma contemporánea de pensar el cuerpo.
En estas pinturas, la composición es fundamental. Los cuerpos ocupan el espacio de manera calculada, organizados con precisión dentro del cuadro. En algunos casos, los futbolistas están en pleno juego, como en Futbolistas en el llano (1924-1928). 
Mientras que en otras obras, los jugadores aparecen en posiciones más estáticas, posadas o incluso conversando, como en Las futbolistas (1922). Este interés por retratar este deporte resulta particularmente interesante si se considera que, en ese momento, los deportistas comenzaban a consolidarse como íconos de la modernidad, CON SUS cuerpos especializados, moldeados por una práctica específica, que hasta entonces habían sido poco explorados en la pintura.
Hoy, en el contexto del Mundial, estas imágenes nos recuerdan que más allá del espectáculo, el fútbol también ha sido un espacio de reflexión sobre el cuerpo, el movimiento y la modernidad.
Artes Visuales
El fútbol en la obra de Ángel Zárraga
En el contexto del Mundial, la obra de Ángel Zárraga permite volver a un momento en que el fútbol comenzó a adquirir densidad cultural más allá del espectáculo. Formado en Europa y cercano a las vanguardias, Zárraga encontró en los futbolistas una vía para replantear la representación del cuerpo en la pintura moderna, incorporando figuras atravesadas por disciplina, movimiento y una nueva conciencia física. Sus composiciones, que alternan entre la acción y la pose, registran la aparición del deportista como emblema de su tiempo y sitúan al fútbol dentro de una reflexión más amplia sobre modernidad, forma y mirada.