Héctor García, autorretrato.
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Artes Visuales

Héctor García (1923-2016): un legado visual para reconfigurar la mirada de lo cotidiano

El acervo fotográfico de Héctor García (1923-2016) es el retrato del México moderno y es parte de nuestro imaginario colectivo. Celebramos su centenario natal con este texto de la curadora de fondos fotográficos Gabriela González Reyes, que analiza el legado de sus fotografías, la preservación de su archivo y las contradicciones sociales y políticas que capturó, con humor y sordidez, del México de la segunda mitad del siglo xx.


Por Gabriela González Reyes

Héctor García retrató la vida social, cultural y política de México en la segunda mitad del siglo XX. Nacido el 23 de agosto de 1923 en la Ciudad de México –el presente año se celebra el centenario de su nacimiento–, su trabajo más representativo abarca la producción de más de cuarenta y cinco mil rollos fotográficos que realizó a lo largo de cincuenta años hasta que enfermó, siete años antes de su muerte, la cual acaeció el 2 de junio de 2012. Algunas de las imágenes de este fotorreportero, o reportero gráfico, como él mismo se llamaba, forman parte de nuestro imaginario colectivo.

Héctor fue un niño inquieto, como relató en diversas entrevistas que le hicieron a lo largo de su vida, en las que abordó su infancia: cuando su madre tenía que salir a trabajar lo amarraba a la pata de la cama, y fue en ese cuarto, donde la luz entraba por una pequeña rendija, que vio reflejada la imagen invertida de lo que pasaba en la calle. Sin saberlo, experimentar el principio de la cámara oscura –dispositivo que condujo al desarrollo de la cámara fotográfica– sería su primer acercamiento a la fotografía.

Héctor García, La celestina, serie “Iconos”, Candelaria de los Patos, Ciudad de México, 1965. Gelatina D O P . Inv. I-059. Colección Fundación María y Héctor García.

Con tan sólo siete años, terminó viviendo en las calles del centro de la Ciudad de México, por lo que su madre lo llamaba “pata de perro”, apelativo con que le gustaba describirse a sí mismo. Sin embargo, acabó en la correccional para menores por robar comida. Es ahí donde conoció a Gilberto Bolaños Cacho, quien se volvería su protector y le regalaría su primera cámara. Mientras Héctor se encontraba recluido, falleció su madre, pero logró obtener un permiso para ir al funeral a despedirla.

Al cumplir la mayoría de edad, inició sus estudios en el Instituto Politécnico Nacional, gracias a las personas que conoció en el tribunal, pero permaneció poco tiempo en el instituto. En 1944 decidió irse a Estados Unidos para trabajar como bracero. En aquel viaje tuvo una experiencia que despertó su curiosidad por la fotografía, cuando registró con su cámara el accidente de uno de sus compañeros de trabajo en las vías del tren. Al revelar el rollo, descubrió que ninguna de las imágenes era visible, debido a que la película se había sobreexpuesto a la luz que reflejaba la nieve. Ese hecho lo frustró tanto que decidió aprender el oficio fotográfico en una pequeña escuela en Nueva York.

Héctor García, detalle de hoja de contacto, Ciudad de México, circa 1950. Gelatina D O P . Colección Fundación María y Héctor García.

 

Años más tarde, tras ser deportado, regresó a la Ciudad de México donde comenzó a trabajar en la revista Celuloide, apoyado por el doctor Bolaños, que le presentó al director, Edmundo Valadés. A partir de entonces, se fue abriendo camino como fotógrafo, y a lo largo de su vida trabajó en distintas publicaciones como Mañana, Siempre!, Revista de América, Mexico / this month, Time, Life, Cruceiros, Novedades, Excélsior, Unomásuno, entre muchas otras.

En 1950, García instauró la agencia Foto Press. Las únicas agencias de fotografía que existían en ese momento eran la de Enrique Díaz, el Gordo, la de los Casasola y la de los hermanos Mayo. Foto Press se ubicó en tres direcciones distintas: primero en Reforma 12, después se mudó a Rosales 28, y finalmente a la calle de Morelos, en donde permaneció hasta 1985. El temblor que cimbró la Ciudad de México el 19 de septiembre colapsó el edificio, por lo que todo el material tuvo que ser trasladado a la casa de la familia García, situada en la Segunda Colonia del Periodista en la Ciudad de México, en donde permanece hasta ahora.

Tarjeta de identificación para trabajadores mexicanos de la Secretaría de Gobernación, de acuerdo al convenio celebrado entre los Gobiernos de México y los Estados Unidos para la contratación de trabajadores agrícolas. 12 de septiembre de 1944. Colección Fundación María y Héctor García.

 

En 1954, Héctor García se casó con María Sánchez, quien adoptó su apellido y se convirtió en su colega, primero apoyándolo con el envío de fotografías, después con el revelado y más tarde como fotógrafa. Como cuenta la propia María, fue Elena Poniatowska quien la alentó una vez que Héctor no estaba disponible para acompañarla a una entrevista. Como necesitaba un retrato para ilustrar su nota, la escritora animó a María a tomar la cámara y hacer sus propias tomas. Al principio, sus imágenes aparecieron publicadas bajo el nombre de Héctor García, pero más adelante se consolidó como autora y desarrolló una carrera paralela a la de su esposo, que incluye una experimentación muy acertada en el laboratorio.

Las imágenes icónicas que han generado muchos fotógrafos terminan siendo apropiadas por la sociedad en que se producen; parecen tener vida propia, y en muchas ocasiones, la autoría se desdibuja. Es el caso de la imagen que Héctor García tomó de David Alfaro Siqueiros en el Palacio Negro de Lecumberri, como se conocía entonces a la penitenciaría, cuyo edificio resguarda actualmente el Archivo General de la Nación.

Héctor García, preso n.o 46788. Lecumberri, Ciudad de México, 1960. Gelatina D O P . Imagen publicada en la revista Mexico / this month. Inv. I-069. Colección Ricardo B. Salinas Pliego.

 

La fotografía de Siqueiros sacando su mano a través de la reja se ha promovido en circuitos periodísticos, expositivos, editoriales e informativos, y ha sido comentada por muchos autores en distintas circunstancias, pero no fue la primera fotografía seleccionada para secundar la liberación de Siqueiros, dirigente máximo del Partido Comunista Mexicano, detenido y encarcelado el 9 de agosto de 1960, según se narra en el periódico La Prensa, acusado de portación de armas prohibidas, ataque peligroso, daño a propiedad ajena y disolución social. La movilización para sacarlo de la cárcel no daría frutos hasta cuatro años después. En 1961 se imprimió un cartel con un poema de Pablo Neruda y la fotografía de García seleccionada del mismo rollo donde aparece la icónica imagen. Cuando le pregunté a Héctor por esta decisión, me dijo que no se había percatado de la fuerza de la segunda imagen hasta que revisó la hoja de contactos. A partir de entonces, esta fotografía ha sido reproducida miles de veces en libros, carteles, camisetas y en la portada de un disco (Saúl Hernández, 2002).

Cartel con imagen de Héctor García y poema de Pablo Neruda
para David Alfaro Siqueiros. Ciudad de México, 9 de enero de 1961. Colección Fundación María y Héctor García.

 

Sus imágenes se resguardan en numerosas colecciones tanto nacionales como extranjeras que, gracias a su puesta en acceso, permiten su estudio y disfrute. Tal es el caso de la Fundación María y Héctor García (FMyHG), que preserva el acervo que el autor produjo en su propia agencia de fotografía. Su obra también se conserva en colecciones públicas y privadas, entre otras, la Fundación Televisa, la Colección Ricardo B. Salinas Pliego, la Biblioteca Nacional de Francia, el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, el INBAL, el J. Paul Getty Museum, el Museo de Arte Moderno, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, el Museo del Estanquillo y el Texas Commerce Bank.

A lo largo de los años, la agencia reunió miles de imágenes. Fundamental para el funcionamiento diario era contar con criterios para identificar las fotografías que poco a poco se iban acumulando. Cuando la imagen perdía vigencia en relación con la noticia que se cubría, la toma quedaba como registro fehaciente de algún acontecimiento, evento o persona. Se identificaba a los rollos con la fecha de toma y una descripción para su uso posterior.

El acervo de la agencia Foto Press que resguarda la FMyHG tiene dos características a destacar: la intención consciente y explícita del autor de constituir un archivo, y la gran cantidad de material resguardado. Que la mayor parte de las imágenes se encuentren en un mismo lugar, tratándose de un acervo constituido por un reportero gráfico, es sobresaliente porque en general los fotógrafos que trabajaban en los medios impresos debían entregar sus negativos. En este caso, la mayor parte de las tomas fotográficas de García pertenecía a su agencia, por lo tanto, a él y a su familia.

Cartel con imagen de Héctor García y poema de Pablo Neruda para David Alfaro Siqueiros. Ciudad de México, 9 de enero de 1961. Colección Fundación María y Héctor García.

 

La pareja García conservó, además del material fotográfico, una serie de impresos que documentan la circulación de las imágenes, revistas, cartas entre colegas, menús, invitaciones, carteles y catálogos de exposiciones propias y de sus contemporáneos, boletos de avión, invitaciones, memorandos, telegramas, dibujos, recortes de prensa, manuales e instructivos de cámaras, identificaciones, gafetes, recibos, pólizas, multas, itinerarios, directorios. Ahora este subfondo documental permite contextualizar el uso de las imágenes, la vida del autor e incluso la historia de la fotografía en México.

En 1998 empecé a trabajar con Héctor, quien, en ocasiones, mientras yo trataba de contar las tomas de los rollos que había producido a su paso por el periódico Unomásuno, la presidencia o sus diversas asignaciones, se sentaba junto a mí para contarme de sus interminables aventuras; era un gran conversador.

Cuando llegué al archivo, recomendada por la entonces directora del Centro de la Imagen, Patricia Mendoza, con quien había trabajado en la conformación de la colección, la casa de María y Héctor estaba repleta de fotografías, cajas llenas con copias dispuestas en el piso, libros y cuadros tapados con manteles para simular que eran una mesa, carpetas con miles de hojas de contacto, muebles con negativos, cajas llenas de rollos sin cortar, latas de película, cámaras fotográficas, álbumes y maquinaria para la impresión de fotografías, entre muchos otros materiales que hoy forman parte del acervo de la FMyHG.

Héctor me recibió en una mesa ubicada en un cuarto abierto junto a la cocina, debajo de la cual había más de doscientas cajas con copias de trabajo y hojas de contacto (hojas de papel fotográfico de 8x10 pulgadas, que contenían todas las imágenes del rollo en miniatura, del tamaño exacto de la película porque se imprimían por el contacto de la película con el papel). Durante varios años, trabajé en esa misma mesa ordenando miles de imágenes con la ayuda de María, quien hasta hoy sigue manejando el archivo. Actualmente podemos decir que el acervo está conformado por más de un millón setecientas mil tomas fotográficas que el autor capturó en más de cuarenta y cinco mil rollos; de este material se han desprendido veinticuatro mil copias en diferentes formatos. Además del material que produjo la propia María García cuando trabajó para la revista Kena y La Gaceta de la UNAM, entre muchas otras publicaciones.

Gabriela González Reyes, detalle subfondo negativos policromáticos. Fundación María y Héctor García, Ciudad de México, 2012.

 

Héctor García me encomendó el archivo, y con el apoyo de cuatro prestadoras de servicio social y Lupita, la tía de María –por quien ella y Héctor se conocieron–, cortamos, inventariamos y ordenamos los negativos en blanco y negro, mientras que los de color debieron esperar muchos años para ser procesados. Hicimos una lista en Excel de los rollos que ya estaban cuidadosamente numerados y dispuestos en distintos muebles, pero, con todas las tareas que debían hacerse en el archivo, no logramos terminar. Años más tarde, regresé para hacer una exposición de Héctor para el Centro de la Imagen, que se presentó del 4 de septiembre al 23 de noviembre de 2003. Lamentablemente, los datos registrados en aquella lista de Excel se habían perdido; sólo se podía consultar una lista manuscrita, lo que hacía complicado y confuso el acceso debido a que la primera organización se hizo bajo el criterio intuitivo del fotógrafo. Más que mediante una clasificación estructurada, su ordenamiento se desarrolló de acuerdo a las necesidades surgidas por la demanda que iba teniendo el uso de las imágenes tanto en el ámbito periodístico como en el expositivo, a lo largo de más de cuarenta años.

En octubre de 2008, María decidió constituir la Fundación María y Héctor García, para la que adquirió un predio en la misma calle donde habitaban. Es así como 14 años más tarde regresé al archivo para trabajar directamente con María García. Fue entonces que logramos registrar la serie “Iconos”, documentar las copias de exposición, la hemerografía y los rollos a color. La casa que alberga la fundación exhibe una muestra que evidencia las posibilidades que va permitiendo la labor de clasificación del archivo y traza posibles líneas de investigación que atraviesan algunos de los ejes de trabajo que desarrolló Héctor García como fotoperiodista.

Héctor García, glorieta del Caballito, Ciudad de México, 1950. Gelatina D O P . Inv. I-672. Imagen publicada en el número del X X aniversario de la revista Mañana, agosto de 1963, serie “Iconos”.

 

Cuando inicié el ordenamiento del archivo, la tecnología fotográfica estaba cambiando de lo análogo a lo digital. Héctor no tenía mucha confianza en la digitalización y le preocupaba que sus fotografías se liberaran en la web; además, los escáneres eran caros y se necesitaba espacio para almacenar las imágenes digitales. Así es que en ese momento sólo registramos los rollos. Fue hasta que regresé a trabajar con María que se digitalizaron los materiales de acuerdo al uso que iban teniendo, y se generaron herramientas de consulta que respondían a las necesidades concretas de los investigadores. Buscábamos reconocer al propio usuario como intérprete del contenido, participante significativo en la generación del conocimiento y pieza clave en la construcción y en el acceso a la información del archivo.

Héctor García decidió separar algunas de sus imágenes más solicitadas o que habían tenido impacto tanto en publicaciones como en exposiciones, e intituló a esta serie “Iconos”. En varios casos, las tomas se cortaron de la tira del negativo para colocarlas en esta selección, lo que complicó el registro ya que se perdía el contexto de la imagen en relación con el rollo, y en algunas ocasiones no fue posible encontrar el año de toma o la descripción. La serie se compone de 732 tomas y se constituye a partir de las fotografías incluidas en la muestra Iconos, exhibida en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México en 1998; así como de otras publicadas en “F 2.8”, columna que tuvo por varios años en el suplemento de Excélsior, donde Héctor seleccionaba una fotografía y Manuel Becerra Acosta escribía los textos de acompañamiento. A la serie “Iconos” se añadieron, también, los negativos de las fotografías expuestas en dos retrospectivas del autor: Héctor García y su tiempo, en el Centro de la Imagen (2003); y Cámara obrera, en el Museo de la Ciudad de México (2009). Este material ha sido estabilizado y digitalizado en su totalidad.

Héctor García, imagen publicada en la revista Mexico / this month. Ciudad de México, 21 de agosto de 1963. Gelatina D O P . Colección Ricardo B. Salinas Pliego

 

Hoy en día, la Colección Ricardo B. Salinas Pliego resguarda algunas de las imágenes que se reprodujeron en la revista Mexico / this month, que dirigió y editó Anita Brenner de 1955 a 1971. Esta publicación, como se describe en el texto que acompañó la exposición que produjo Arte & Cultura del 15 de agosto al 30 de septiembre de 2018, “buscaba fomentar y enriquecer el diálogo social, político y económico entre los dos países vecinos, por medio del turismo enfocado en la cultura y las artes”[1]. Brenner editaba esa revista ilustrada que daba cuenta de la diversidad cultural del país con la intención de fomentar no sólo el turismo, sino la inversión estadounidense en México. Héctor García contribuyó con imágenes, al igual que otros importantes fotógrafos de la época, como Kati Horna, Lola Álvarez Bravo, Doris Heyden, Agustín Jiménez, Armando Salas Portugal, los hermanos Mayo, Edward Weston, Juan Rulfo, Manuel Álvarez Bravo, Marianne Goeritz, Marilu Pease, Nacho López, Ursula Bernath, Gertrude Duby, Yukio Futagawa, Agustín Maya, Bernice Kolko, Jack Starr-Hunt, Juan Cristóforo Méndez, Leo Matiz, Luis Márquez, Otto Done, Ruth Lechuga y Bob Schalkwijk, entre otros.

Portada e índice de la revista Mexico / this month en donde publicó Héctor García, junio de 1964.

 

Héctor García desde pequeño habitó las calles y se sentía parte de ellas, así es que con cámara en mano se dedicó a registrar sus contradicciones, la modernidad de una ciudad donde todavía habitaba una población rural, y lo hizo a veces con humor y a veces con imágenes sórdidas. En ocasiones se valió de bailarines o actores que se integraron a ese escenario que era la Ciudad de México.

Anita Brenner buscaba narrar la esencia de la cultura y la historia de México, y se valió de imágenes como esta, que a manera de escenario nos cuentan distintas historias yuxtapuestas y nos presentan los contrastes del México moderno.

Héctor García, puente de Nonoalco, Tlatelolco, Ciudad de México, circa 1960. Gelatina D O P . Imagen publicada en la revista Mexico / this month. Colección Ricardo B. Salinas Pliego.

 

Los documentos, libros, revistas, periódicos, fotografías, negativos y objetos se convierten en arqueología, son pedazos de historia viva y cercana, las fotografías nos conectan con un pasado inmediato en el que, en cuanto objetos, se vuelven coleccionables.

Así, las fotografías del Fondo Héctor García son un ejemplo de cómo las imágenes quedan para la historia, trascienden su condición periodística, se convierten en un referente histórico, social, estético, artístico y cultural; y resultan un documento que atestigua importantes momentos y personajes de la historia de nuestro país, un registro visual del curso de la modernidad y un retrato de México en el siglo XX.

De esta forma, el archivo contiene la experiencia de Héctor García como fotoperiodista y permanece como un dispositivo para revisar nuestra historia, para resignificar el desarrollo de la modernidad en nuestro país y para contener en un espacio físico un vasto acervo visual que permita reconfigurar la mirada de lo cotidiano.

Héctor García, fotoreportero. Museo del Estanquillo, Ciudad de México. Créditos: Fundación Héctor y María García.

 



[1]  Texto de presentación de la exposición: Mexico / this month. El diseño en un diálogo necesario (1955 - 1971) que se presentó del 15 de agosto al 30 de septiembre de 2018, Espacio CDMX. https://www.centroricardobsalinaspliego.org/ayc-nuestra-oferta/mexico-this-month/

 

 



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